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Gestión

¿Está cambiando la IA la forma en que los propietarios encuentran veterinario?

por Anyi Galeano agosto 25, 2026agosto 26, 2026
¿Está cambiando la IA la forma en que los propietarios encuentran veterinario?

Qué dicen los datos, qué no sabemos todavía y una prueba que puedes hacer con tu propia clínica

Hasta hace poco, el recorrido de un propietario preocupado era bastante previsible.

Notaba algo raro, buscaba los síntomas en Google, entraba en alguna página y, si seguía preocupado, llamaba a su veterinario.

Ahora hay otra puerta.

Una persona puede abrir ChatGPT, Gemini u otra herramienta de inteligencia artificial y escribir directamente:

«Mi perro lleva dos días vomitando, ¿debería llevarlo al veterinario?»

O incluso:

«¿Qué clínica veterinaria cerca de mí atiende urgencias?»

La IA no sustituye al veterinario. Pero sí puede empezar a influir en qué información recibe el propietario antes de llamar, qué clínicas considera y con qué preguntas llega al primer contacto.

Y ya empiezan a aparecer datos que vale la pena observar.

Una señal pequeña, pero que está creciendo

Digital Empathy, una agencia de marketing especializada en clínicas veterinarias en Estados Unidos, publicó en noviembre de 2025 un análisis del tráfico de las webs que gestiona para cientos de clínicas independientes.

Entre enero y septiembre de 2025 registró más de 4.600 visitas procedentes de herramientas de IA. Más de 3.800 llegaron desde ChatGPT.

Lo llamativo no es el volumen —sigue siendo una porción pequeña del tráfico total— sino el ritmo: esas visitas se multiplicaron por más de diez en nueve meses.

Y hay un detalle que suele pasarse por alto: esas visitas se quedaron más tiempo y vieron más páginas que la media, con una tasa de interacción del 71 %. Poca gente, pero llegando con más intención.

Hay que leer estos datos con contexto: proceden de las clínicas gestionadas por una única agencia en Estados Unidos, por lo que no representan al conjunto del sector veterinario ni permiten trasladar automáticamente la tendencia a España.

Aun así, sirven para detectar una señal temprana. Y fuera de veterinaria empiezan a aparecer indicios similares.

BrightLocal preguntó en marzo de 2026 a consumidores estadounidenses si habían utilizado herramientas de IA para pedir recomendaciones de negocios locales.

El 45 % dijo que sí.

ChatGPT fue la herramienta más utilizada, con un 31 %, seguida del modo IA de Google, con un 23 %.

BrightLocal compara ese 45 % con el 6 % registrado en su encuesta del año anterior. El salto es considerable, aunque conviene recordar que hablamos de consumidores estadounidenses y de una comparación realizada por BrightLocal entre sus propias encuestas.

Lo que sí muestra todo esto es algo más simple: cada vez buscamos información en más sitios.

Google sigue siendo central, pero el recorrido de una persona puede empezar en Google Maps, Instagram, TikTok, una web de opiniones o una conversación con una inteligencia artificial.

Tu clínica forma parte de ese mapa aunque no hagas nada al respecto.

El dato que de verdad cambia algo

El mismo análisis de Digital Empathy revisó alrededor de 67.000 llamadas recibidas por las clínicas de su red.

Solo 65 pudieron relacionarse claramente con ChatGPT o SearchGPT, una muestra demasiado pequeña para sacar conclusiones generales.

Aun así, apareció un patrón consistente: en esas llamadas, los propietarios mencionaban síntomas o preocupaciones urgentes al doble de frecuencia que el resto.

Conviene poner ese doble en contexto, y la propia agencia lo hace: entre el 44 % y el 48 % de todas las llamadas que reciben las clínicas ya tratan de síntomas o urgencias. La conversación veterinaria por teléfono ya era emocional antes de que existiera ChatGPT. Lo que dicen estos datos es que, incluso dentro de ese ambiente, las llamadas asociadas a IA se concentran en el extremo más urgente.

Esto no demuestra que quienes utilizan IA lleguen más preocupados a la consulta.

Pero sí plantea una hipótesis interesante: algunos propietarios pueden estar llegando al primer contacto con la clínica después de haber investigado previamente lo que ocurre.

En lugar de llamar diciendo:

«Mi perro está raro, ¿qué hago?»

puede empezar con:

«Mi perro lleva dos días vomitando y he estado leyendo sobre esto. ¿Debería llevarlo hoy?»

Eso cambia el primer minuto de la conversación.

Los veterinarios de esa red lo describen de una forma que da para pensar: la IA ya convenció al propietario de que la situación vale una valoración, así que la clínica deja de ser el primer empujón y pasa a ser el paso que confirma. Es una observación anecdótica, no un dato — pero si se confirma, cambia bastante cómo conviene recibir esa llamada.

Y, por supuesto, la hipótesis puede estar equivocada.

Lo útil aquí no es discutir con lo que el propietario haya leído. Es entender que la conversación puede empezar en otro punto:

  • ¿Qué observó exactamente?
  • ¿Cuándo comenzó?
  • ¿Ha ocurrido algo más?
  • ¿Cómo se encuentra ahora el animal?

La valoración sigue siendo del profesional veterinario.

Lo que cambia es que parte de la búsqueda de información puede haber ocurrido antes de que la clínica entre en escena.


Las seis cosas que tienen que estar claras

Antes de pensar en algoritmos, hay algo mucho más básico: que la información pública sobre tu clínica sea clara, completa y esté actualizada.

Google explica que la información que aparece en los Perfiles de Empresa y en los resultados locales puede proceder de fuentes distintas: contenido web público, incluida la web oficial del negocio; datos de terceros; información proporcionada por usuarios y propietarios de los perfiles; y otras señales que utiliza Google.

Si esas fuentes se contradicen entre sí, ya tienes un problema antes incluso de pensar en inteligencia artificial.

Estas son las seis preguntas que alguien que no te conoce debería poder responder en menos de un minuto:

  1. ¿Qué especies atiendes? Perros y gatos, animales exóticos u otras especies. Debería quedar claro sin tener que buscar demasiado.
  2. ¿Cuál es tu horario? Actualizado tanto en la web como en Google, con horarios especiales, fines de semana y festivos cuando corresponda.
  3. ¿Qué pasa si tengo una urgencia? ¿Atiendes urgencias? ¿Hay que llamar antes? ¿Existe un protocolo distinto fuera del horario habitual?
  4. ¿Qué servicios ofreces? Cirugía, diagnóstico por imagen, hospitalización, odontología, dermatología, medicina felina… No hace falta convertir la portada en un catálogo, pero sí debería ser sencillo entender qué puede resolverse en tu clínica.
  5. ¿Es fácil contactar contigo? Teléfono, ubicación y vías de contacto visibles. Y, sobre todo, coincidiendo en los distintos canales.
  6. ¿Está todo actualizado? Un horario antiguo, un teléfono que ya no usas o una contradicción entre Google y tu web te puede hacer perder oportunidades desde mucho antes de que existiera ChatGPT.

Haz la prueba con tu propia clínica

No hace falta que te fíes únicamente de estudios hechos en Estados Unidos. Puedes comprobar en unos minutos qué información encuentra hoy una IA sobre tu clínica.

Son dos pasos, y el segundo usa el resultado del primero.

Importante: utiliza una IA que pueda buscar información actual en internet durante la conversación. Si responde solo con conocimiento previo, no estarás comprobando qué puede encontrarse hoy sobre tu clínica, sino qué recuerda el modelo.

Paso 1 · Qué encuentra una IA sobre tu clínica

Copia este texto y sustituye los datos entre corchetes:

Quiero comprobar qué información puede encontrar hoy una IA sobre mi clínica veterinaria.

Clínica: [NOMBRE]
Ciudad: [CIUDAD]
Web: [URL, si tienes]

Antes de responder, comprueba si puedes buscar información actual en internet.
Si no puedes hacerlo, indícamelo y no continúes con el análisis.

Busca información sobre:
- especies que parece atender la clínica
- servicios
- horario
- urgencias y sus condiciones
- dirección y teléfono
- cualquier otra información relevante para alguien que esté buscando veterinario

Indica y enlaza las fuentes utilizadas.

Separa el resultado en:
1. Información clara y consistente
2. Información que no has podido encontrar
3. Información contradictoria o poco clara
4. Información que parece desactualizada

Si algo es una inferencia y no aparece explícitamente en una fuente, indícalo.
No inventes ningún dato.

¿Dónde está lo interesante? Probablemente no en lo que la IA encuentre bien.

Mira sobre todo qué no consigue encontrar, qué resulta ambiguo y qué aparece desactualizado. Y revisa las fuentes.

Puedes descubrir, por ejemplo, que cierta información sobre tu clínica aparece clara en un directorio de terceros pero no en tu propia web. O que Google muestra un horario distinto al de otra página.

Eso ya te dice cómo se está construyendo la presencia digital de tu clínica fuera de los canales que controlas.

Paso 2 · Compáralo con lo que dices oficialmente

Ahora contrasta ese resultado con tus dos canales propios: la web de la clínica y el Perfil de Empresa de Google.

Para ir rápido: de la web, copia la información de la página de inicio y de servicios. De Google, el nombre, la categoría, el horario, la descripción y los servicios.

Ayúdame a revisar cómo está presentada mi clínica veterinaria en internet.

Te voy a dar:
1. Lo que una IA ha encontrado sobre mi clínica
2. La información de mi web
3. La información de mi ficha de Google

Analízalo desde el punto de vista de un propietario que intenta decidir si esta clínica puede atender a su mascota.

Revisa especialmente:
- especies atendidas
- servicios
- horario
- urgencias y cómo acceder a ellas
- teléfono y dirección
- formas de pedir cita

Busca:
1. Datos que se contradicen
2. Información importante que falta
3. Información ambigua o difícil de entender
4. Información que parece desactualizada

Antes de proponer cambios, si necesitas saber algo más sobre mi clínica, pregúntamelo y espera mi respuesta.

Después organiza tus recomendaciones en:
- Arreglar ahora
- Revisar internamente
- Mejorar después

Propón también el texto concreto que utilizarías para resolver los problemas más importantes.

Por último, dime qué preguntas relevantes seguirían sin respuesta para un propietario.

No inventes ningún dato.

INFORMACIÓN ENCONTRADA POR LA IA:
[PEGAR RESPUESTA DEL PASO 1]

WEB:
[PEGAR INFORMACIÓN]

FICHA DE GOOGLE:
[PEGAR INFORMACIÓN]

Aquí hay un detalle especialmente interesante.

Si la IA necesita preguntarte «¿atendéis animales exóticos?» o «¿cómo funciona vuestro servicio de urgencias?», la pregunta en sí misma ya está señalando un hueco.

Si una herramienta que acaba de revisar toda tu información pública no consigue resolverlo, vale la pena comprobar si un propietario que no conoce la clínica tendría la misma duda.

Cómo saber si esto ya está pasando en tu clínica

Hay otra forma de averiguarlo, y no cuesta nada: preguntar.

Cuando un propietario llegue habiendo investigado antes, prueba con dos preguntas muy sencillas:

«¿Habías buscado algo sobre esto antes de llamarnos?»

Y después:

«¿Dónde lo buscaste?»

Puede ser Google. ChatGPT. TikTok. Instagram. Un foro. Otra página veterinaria. Incluso otra clínica.

No necesitas preparar una encuesta formal.

Con anotarlo durante unas semanas puedes obtener algo bastante más útil que cualquier estadística procedente de Estados Unidos: qué hacen tus propios clientes antes de contactar contigo.

Es uno de los datos más baratos que puedes conseguir.

Lo que no hace falta hacer todavía

Ya empiezan a circular conceptos como SEO para IA, GEO o AEO, en ocasiones acompañados de promesas sobre cómo conseguir que una inteligencia artificial recomiende una determinada clínica.

Nadie puede garantizarte eso.

Y probablemente tampoco debería ser tu punto de partida.

El objetivo no es intentar adivinar qué necesita un algoritmo.

El objetivo es que cualquier persona pueda entender rápidamente quién eres, qué haces, dónde estás y cómo puede contactar contigo.

Eso ya era importante para Google.

Sigue siendo importante para las personas.

Y puede ser cada vez más relevante a medida que las herramientas de inteligencia artificial utilicen información pública disponible en internet para responder preguntas sobre negocios y servicios locales.

Mientras lo averiguamos

No sabemos todavía cuánto influirá la IA en la elección de una clínica veterinaria.

Los datos disponibles tampoco permiten afirmar que estemos ante un cambio masivo.

Lo que sí sabemos es que algunos propietarios ya están utilizando estas herramientas antes de llamar.

Y ahora puedes comprobar algo más interesante que cualquier estadística general: qué información encuentra una IA cuando busca tu propia clínica.

Haz la prueba.

Lo importante no será que todo aparezca perfecto. Probablemente lo más útil sea descubrir qué no encuentra, qué entiende mal y qué tendrías que explicar mejor.til sea descubrir qué no encuentra, qué entiende mal y qué tendrías que explicar mejor.


Fuentes

Digital Empathy. AI Is Reshaping Pet Owner Behavior — What Practices Need to Know (19 de noviembre de 2025). Datos de tráfico y llamadas de webs de clínicas veterinarias independientes gestionadas por la propia agencia en Estados Unidos, entre enero y septiembre de 2025. La agencia advierte que la muestra de 65 llamadas atribuidas a herramientas de IA es demasiado pequeña para obtener conclusiones estadísticamente significativas.

BrightLocal. Local Consumer Review Survey 2026 (10 de marzo de 2026). Encuesta realizada a 1.002 consumidores adultos en Estados Unidos. La comparación con el 6 % del año anterior corresponde a las propias oleadas de la encuesta.

Google. Cómo obtiene y utiliza Google la información de los Perfiles de Empresa y los resultados de búsqueda local. Documentación oficial de Ayuda de Perfil de Empresa en Google.

Los datos citados proceden de muestras estadounidenses y deben interpretarse teniendo en cuenta la metodología y las limitaciones de cada fuente. No implican que el comportamiento descrito sea representativo de los propietarios de mascotas ni de las clínicas veterinarias en España.

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